Para observar.
Para ser receptivos y flexibles.
Para reflexionar.
Para sentir.
Para intuir.
Para comprender y aceptar.
Y que las creencias y las ilusiones
no ocupen el lugar
del Misterio de la Gran Madre.
Para observar.
Para ser receptivos y flexibles.
Para reflexionar.
Para sentir.
Para intuir.
Para comprender y aceptar.
Y que las creencias y las ilusiones
no ocupen el lugar
del Misterio de la Gran Madre.
*Están los pájaros en las ramas.
*Lo que nos confunde y lo que nos serena.
*Lo que se refleja y las creencias.
*Lo buscado y lo que nos libera.
*Están las dificultades que a la hora de distinguir se nos presentan.
Lo que el paisaje nos muestra,
en silencio y sin conceptos,
en nuestro interior se refleja.
Después llegan
la razón y las emociones,
con sus interferencias.
Pero del primer reflejo,
aunque pase tiempo,
siempre hay algo que nos queda.