El claro cielo,
el oscuro suelo,
los pájaros y sus impulsos ágiles y ligeros,
las direcciones flexibles del viento,
la unidad dinámica de todo ello.
El claro cielo,
el oscuro suelo,
los pájaros y sus impulsos ágiles y ligeros,
las direcciones flexibles del viento,
la unidad dinámica de todo ello.
De la fertilidad de la Madre Tierra.
De la toma de conciencia.
Las dos despiertan de forma sencilla y serena.
La que no lucha ni se somete,
porque tiene alas y comprende,
la que ve las cadenas y las penas,
de los dos lados de la valla.
La que más dentro penetra,
la que más lejos llega,
la que más alto vuela,
la que más armonía refleja.
Para cambiar el rumbo
hay que ser conscientes
de donde estamos.
Y si no culpamos,
ni nos justicamos,
empezaremos a ver claro.