Para armonizar tenemos que aceptar. Para aceptar tenemos que compender.
Al no aceptar el flujo natural del Universo y de la Vida, sentimos miedo y dolor, y eso nos lleva a inentar dominar para así acabar con el dolor y conseguir el placer y la satisfacción.
Dominados por éstos deseos, ponemos toda nuestra atención y todas nuestras energías en ellos, y así no podemos comprender ni aceptar lo que conocemos.
¿Cómo podemos iniciar una espiral de comprensión que nos oriente hacia la armonía?
No hay comentarios:
Publicar un comentario