Las cosechas, cosideradas siempre como algo bueno, siempre requieren una base natural.
***************************************
El Hombre es Universo y Naturaleza, pero nuestro ego nos convence de que somo seres únicos, especiales, superiores, y separados del Universo, de la Naturaleza y de los otros seres vivos. Así, el ego se guía por el principio de lo BUENO para la especie humana y para sus individuos.
Al guiarse por éste princpio, la mayoría de las veces, lo bueno es lo proveniente de las fuerzas mágicas y religiosas, de los héroes, o el artificio proveniente de las humanas capacidades y poderes.
En éstos momentos nos encontramos con un principio relativamente nuevo, pues ha tomado fuerza a partir de la segunada mitad del siglo XX:
Se trata del pensamiento ecologista, el cual defiende el respeto y el amor por la Naturaleza y por todos sus hijos, y los equilibrios naturales entre todos los seres vivos, incluyendo al Hombre.
Ahora bien, el ecologismo no es una corriente espiritual, sino una corriente amorosa y moralista, y por lo tanto no se guía por la búsqueda de la armonía con el Universo y con la Naturaleza, sino que considera que sus creencias son BUENAS para todos los seres vivos.
Al abrigo del ecologismo han tomado fuerza diversas creencias, muchas de ellas con contenidos espirituales, caracterizadas por defender que lo natural es bueno y que lo artificial es malo. Y al abrigo de éstas creencias se están desarrollando intereses profesionales y económicos cada vez más grandes.
Como rivales de los anteriores están los que siguen defendiendo que lo artificial es mejor que lo natural, y así se producen diversas luchas entre ambos por la hegemonía, luchas en las que sobre todo aparecen argumentos sobre eficacias, y argumentos morales, pero algunos son espirituales.
Los argumentos de todos ellos confunden o seducen, pero sólo a los egos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario