El Yang y el Yin,
en forma de luz y de sombra,
sin victorias, sin derrotas,
la vida de sus contrastes brota,
amplia conciencia toma,
un ciclo nace y otro se agota.
Cada cual con lo que sabe se orienta,
y tropieza con lo que ignora.
Aunque no sabemos la hora,
lo que llega y lo que se va,
lo hace con su propia luz
y con su propia sombra.
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