Por el Cielo y por la Tierra,
igualmente nutridas y tratadas.
Hijas primaverales y doradas.
Hijas receptivas y aladas.
Hijas de regreso a la Gran Casa.
Casa de la que nacemos,
en la que moramos,
a la que regresamos,
y así toda vida vive,
y cada ciclo,
sobre el anterior se asienta.
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