Cuando no se acepta el flujo natural del Universo y de la Naturaleza surgen los intentos de dominarlo, y surge también la creencia de que lo más importante es conseguir lo deseado.
Ésto da lugar a la aparición de cuatro laberintos de complejidades, de arificios y de contradicciones:
*El laberinto de los medios necesarios para conseguir los deseos.
*El laberinto de las creencias sobre como son las cosas y como se relacionan entre ellas.
*El laberinto de las moralidades.
*El laberinto emocional que surge como consecuencia de los tres laberintos anteriores.
No sólo es que surjan éstos cuatro laberintos, es que siempre se mezclan de manera confusa los unos con los otros.
La sencillez taoísta comienza cuando empezamos a aceptar a aquello que conocemos, y sigue aumentando en la medida en la que valoramos la serenidad, la intuición, la libertad y la sabiduría.
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