El gorrión como una fiel manifestación del TODO.
La NADA y el TODO, juntos en el UNO, hacen que en nuestro receptivo interior:
*Los frutos maduren.
*Las semillas germinen.
*Las alas vuelen.
*Permanezca lo perenne.
*Las albas nos despierten y canten.
Y así, no hay nada que nos falte.
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